Cultura p41 Miércoles, 28 de abril, 2004 - AÑO 8 - Nº1457 A A A

Agradable jazz europeo

THOMAS WERNER

De acuerdo con sus antecedentes, el pianista argelino Franck Amsallem brindó un placentero concierto de jazz en la Sala Zitarrosa. Seis de los nueve temas interpretados pertenecen a su último CD y confirman un estilo sofisticado, elegante, de alto contenido lírico y ejecutado con impecable precisión por un trío de jazzistas eficientes y de gran sentido profesional.

Los tríos de piano-contrabajo-batería son casi tan viejos como el jazz mismo. Han cruzado por la historia y de ellos han quedado fonogramas que a esta altura resultan poco menos que insuperables, como los de Bill Evans o Keith Jarrett. Es difícil exigir a un grupo acústico de estas características que presente algo real y efectivamente novedoso, por lo que queda esperar ­por lo menos- el buen entendimiento de sus integrantes, el lucimiento de cada uno de los solistas y el swing necesario para transmitir un mínimo de emoción a sus escuchas.

En ese sentido Amsallem, Thomas Bramerie y Jeff Hirshfield cumplieron con su cometido. El baterista estadounidense estuvo por momentos muy atento a las partituras, pero aportó su personalidad llevando un ritmo flexible y variado según fuera el temperamento de la obra ejecutada. Tuvo un par de solos a su disposición aunque era evidente que el director no le permitía excesos en el manejo de sus baquetas y escobillas. Mucho mayor destaque tuvo Bramerie, un evidente conocedor de los secretos de su instrumento, cuyos ágiles dedos se movieron como arañas por las cuerdas del contrabajo. Sus improvisaciones y su acompañamiento fueron siempre estimulantes y el pizzicato que producía, ya sea manteniendo el clásico walking bass o los contrapuntos a las líneas del piano, eran de una claridad y perfección técnica contundentes, al punto que en más de una ocasión nos hizo recordar al magistral Eddie Gómez.

En el jazz es sabido que "la velocidad produce excitación" y eso a veces se confunde con el swing. En el trío de Franck Amsallem el swing proviene de la natural tensión que se genera entre los ritmos y las frases contrastantes, la variación de las dinámicas y el desplazamiento de las acentuaciones.

Su piano inicia los temas con una densa textura romántica y al cabo de algunos compases da entrada a sus dos colegas para apresurar el ritmo, que pocas veces es llevado a un grado demasiado veloz. El gusto que impone el director es el de las baladas, medido, controlado, cerebral y nunca busca el aplauso fácil por medio de la "excitación". Así fueron sus cinco composiciones propias, el comienzo con "You're my everything", que arrancó con bastante frialdad, y el final con "Summertime". Los temas de Gershwin "The man I love" y "I got rhythm" tuvieron un tratamiento más vivaz y en sus improvisaciones Amsallem reveló trazas de las armonizaciones de Bill Evans, de los fraseos percusivos de Mc Coy Tyner, las escalas de Bud Powell, la sutil luminosidad de Brad Mehldau y los poderosos block chords de Cecil Taylor. El trío de Amsallem no calza los puntos que exhibió el año pasado el del formidable Jacky Terrasson, pero es una vez más buena muestra de la amplitud de conceptos que puede obtenerse con este sencillo formato.

El Jazz Tour 2004 continuará ahora el 22 de mayo con el notable quinteto italiano de Paolo Fresu. *




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